dimecres, 11 de juny del 2014

11 claves para correr con estiloy elegancia

Se puede correr de muchas formas, pero correr de forma armónica no sólo es una cuestión estética. Correr con estilo significa que se tiene la técnica correcta que permite ganar en eficiencia energética y biomecánica, ayudándote a prevenir lesiones.

 11 claves para correr con estilo y elegancia
Como verás, la técnica de carrera es vital para ser un mejor corredor, por esa razón, sigue las siguientes directrices y mejorarás tu estilo:

MIRADA HACIA DELANTE

La mirada siempre hacia delante, nunca hacia abajo. No te mires los pies, mantén una mirada horizontal, esta posición te ayudará a mantener la cabeza recta.

CUERPO ADELANTADO

Lleva el cuerpo adelantado, como si fueras a caerte hacia delante, pero no te curves en la cintura sino en la cadera, mostrando cierta inclinación hacia delante.

CONTACTA DEBAJO DE LA PROYECCIÓN VERTICAL

Tus pies deben tomar contacto con el suelo por debajo de la proyección vertical de tu cuerpo, no por delante. Una zancada demasiado larga supone un brazo de palanca de tu pierna escaso, mientras que un apoyo próximo al cuerpo es una señal de potencia y buen equilibrio.

MANTÉN FLEXIONADAS TUS RODILLAS

Corriendo, tu estatura es de entre cinco y ocho centímetros menor a la que tienes erguido (por la inclinación adelante). Tu cuerpo dibuja una “S” leve, con la espalda recta, la mirada alta y tus rodillas flexionadas en todo momento.

MUEVE BIEN TUS BRAZOS

El movimiento de brazos es fundamental. Los codos se deben mantener a 90º y las manos no deben sobrepasar la altura del pecho por arriba ni de la cintura por abajo.

RELAJA TUS MANOS

Las manos tienen que ir muy relajadas, con los dedos flexionados rozando las palmas, ni extendidas ni forzadamente plegados, como si llevaras un papel arrugado en el hueco pero sin aplastarlo. Si llevas el puño cerrado con fuerza, estarás desperdiciando energías.

APOYA LOS METATARSOS

El contacto inicial debe hacerse con la zona del metatarso mejor que con los talones. De esta forma, estarás ganando en capacidad de amortiguación al contar con la articulación del tobillo como elemento extra para frenar el impacto.

TIRA EN LUGAR DE EMPUJAR

Casi todos los corredores, tras el impacto del pie sobre el suelo, tienden a empujar con los dedos hacia atrás, sin embargo lo correcto es tirar del talón hacia los glúteos contrayendo los isquiotibiales. Piensa que tus piernas son como una goma elástica que se dirige hacia arriba a toda velocidad tras los apoyos.

ARRIBA LOS PIES

Los pies se dirigen hacia los glúteos tras el apoyo, pero no de forma forzada. Levántalos rápido, apenas un par de centímetros del suelo, y la velocidad que lleves hará el resto. Cuanto más rápido corras, más rápido subirán.

DESPLÁZATE POR INERCIA

Un vez que tu pierna se está elevando tras la impulsión, no la lances, estás prácticamente volando y desplazándote con la inercia hacia delante. El pie se moverá dibujando una trayectoria natural y caerá sin precisar de más actividad muscular.

CADENCIA

Corre con pulsómetro y encuentra una cadencia adecuada. Un corredor popular suele tener entre 160 y 170 pasos por minuto, aunque la creencia generalizada dice que lo ideal son 180, lo que equivale a un movimiento de piernas más rápido. Aumenta esta velocidad de piernas a medida que aumenta tu forma física cada vez que quieras acelerar. Recuerda que, cuanto más tiempo pasen los pies en contacto con el suelo, más inercia perderás.

10 consejos para mantener tu motivación

1. ELIGE OBJETIVOS QUE SE AJUSTEN A TUS POSIBILIDADES REALES
Ni unos que sean excesivamente complicados de alcanzar, ni tampoco otros muy fáciles. Es conveniente que busques lograr aquello que se adecúe perfectamente a tus verdaderas facultades. De esta forma, cuando pienses en el puesto que puedes alcanzar en una carrera, en la marca a conseguir, en la cantidad y dureza de los entrenamientos o en cualquier otro aspecto donde te plantees retos, sé sincero contigo mismo y mantente dentro de los límites razonables .
2. ENTRENA EN CONDICIONES FAVORABLES
Las condiciones de entrenamiento ayudan (o todo lo contrario) a que puedas mantener tu motivación durante todo el año. Las pistas o el lugar de entrenamiento, los compañeros, la relación con el entrenador, la distancia al lugar de entreno… son importantes para superar momentos duros.
3. MANTÉN SIEMPRE TU DEPÓSITO DE MOTIVACIÓN LLENO
Es lógico que haya periodos del curso deportivo en los que tu motivación esté más alta o más baja, pero para que tu rendimiento sea bueno durante toda la temporada tendrás que tener una dosis mínima de motivación para hacer tu entreno o competición “como toca” y buscar estrategias adecuadas para ello. La clave: plantearte objetivos que sean atractivos y estén lo suficientemente cercanos como para que tu nivel de motivación no disminuya .
4. ANTICÍPATE A LAS DIFICULTADES
Procura estudiar las posibles contratiempos que te vas a encontrar tanto en entrenamientos como en competición, y ofrece soluciones para ellos antes de que ocurran. Así te sentirás más seguro, te afectarán mucho menos y evitarás el desánimo.
5. BUSCA ACTIVIDADES ALTERNATIVAS AL RUNNING
Es bueno entrenar duro, cuidarse y trabajar fuerte para mejorar pero no lo es tanto obsesionarse en exceso por correr, incluso esto último puede ser muy perjudicial. Es adecuado que busques actividades que te ayuden a desconectar (por supuesto no deben ser incompatibles ni perjudicar tu puesta a punto). Una buena lectura, salir con los amigos, estudiar… Eso ayudará a que rindas mejor.
6. ASEGÚRATE DE QUE VAS CONSIGUIENDO METAS
Sé consciente de tus logros, ya sean resultados (marca, puesto…) o bien un trabajo bien hecho. Siéntete orgulloso de lo que haces y no te centres únicamente en lo que deberías haber hecho o en cómo podías haber entrenado mejor.
7. VALORA TANTO TUS RESULTADOS COMO TU ESFUERZO Y TU TRABAJO
Es habitual centrarnos sólo en los resultados que conseguimos (o que no conseguimos) y no tanto en el proceso, es decir, en cómo competimos, cómo hemos entrenado, las decisiones que hemos tomado… A veces, un pequeño (o gran) detalle hace que no podamos lograr ese resultado esperado, pero eso no significa que no hayamos hecho otras muchas cosas bien. Valora todo en su justa medida y mejora aquello que puedas mejorar, pero teniendo en cuenta todos los aspectos de tu trabajo.
8. RECUERDA PORQUÉ HAS REALIZADO TUS MEJORES MARCAS
En ocasiones nos obsesionamos en lo que hicimos en el pasado y pensamos que, porque sí, tendríamos que hacer lo mismo en el presente. Recuerda el esfuerzo que te costó hacer tus mejores marcas y no sólo el momento en que las conseguiste. Todo éxito viene a causa de un trabajo y es conveniente que lo recuerdes, tanto como para mejorar lo que hiciste como para que te sirva de modelo para lograr futuros éxitos.
9. ANALIZA LOS ERRORES DE FORMA CONSTRUCTIVA
Los errores ocurren y son una buena oportunidad para mejorar. Esta idea te ayudará a aceptar que, como humanos todos cometemos errores y son, de alguna manera, necesarios para que progresemos día a día. Es bueno que quieras ser cada vez mejor, pero también lo es que aceptes los errores como parte del proceso.
10. DIVIÉRTETE HACIENDO LO QUE MÁS TE GUSTA
Entrenes y corras por el motivo que sea, siempre lo harás mejor con una adecuada dosis de diversión. Si no te diviertes lo suficiente, algo pasa. Es cierto que, cuando tu nivel de competición es muy alto, es más difícil que puedas disfrutar con tu entrenamiento y tu competición, pero también lo es que, si consigues divertirte, tu rendimiento será mayor. Recuerda tus inicios, por qué te gusta correr, qué es lo que hace que disfrutes corriendo… y haz lo posible por mantener la esencia de tu deporte. El empeño persistente e intenso por conseguir algo. Cuanto mayor es ese interés, más dispuesto está un deportista a realizar todas las acciones (entrenamientos, sacrificios, viajes, tiempo…) que le llevan a lograr el objetivo que se plantea, bien sea una clasificación deportiva, madrugones, mejorar una marca, pasar un buen rato o superar retos personales. Por tanto, la motivación es un aspecto esencial para poder realizar correctamente un deporte, ya que influye decisivamente en el control de la alimentación, el sacrificio personal, superación de los momentos duros y adversos… Una adecuada dosis de motivación (en su justa medida) es necesaria para poder funcionar bien durante toda la temporada deportiva.

¿Que alimentos debe evitar un corredor?

Una dieta saludable comienza en el supermercado. Los alimentos que incluyas o excluyas de tu carrito de la compra pueden ser la diferencia entre una buena dieta y una alimentación no saludable. Dejar de lado productos con alto contenido en sodiograsas y azúcares, y comprar otros como frutas, verduras y alimentos llenos de fibra te ayudará a mejorar tu dieta y escoger la opción más saludable cuando el estómago te demande alimentos.
Entonces, ¿qué debes incluir en tu carrito de la compra? A continuación te detallamos una lista de alimentos que deben formar parte de tu dieta, y otros que deberían abandonar tus costumbres alimenticias:
  • SÍ: pan integral: revisa la lista de ingredientes, y comprueba que incluye la palabra "integral". Se ha demostrado que los granos enteros pueden reducir el riesgo de contraer cáncer, enfermedades cardíacas, diabetes del tipo dos y la obesidad.
  • NO: galletas, galletas saladas y pasteles: estos alimentos están llenos de calorías y contienen azúcares y grasas añadidas. Además no disponen de los nutrientes, vitaminas y minerales que necesita tu cuerpo para mantenerse sano. Si tienes hambre y quieres tomar un aperitivo, elige las versiones de estos productos etiquetadas como integrales, bajos en grasa, o bajos en sodio.
  • NO: zumos: Aportan demasiadas calorías y azúcares, y además no disponen de la fibra suficiente como para saciarte por completo. Como alternativa, deberías optar por bebidas como el agua o la leche (desnatada).
  • NO: refrescos: generalmente se encuentran repletos de azúcares y en algunos casos contienen tantas calorías como una comida. En cuanto a las versiones light, contienen ingredientes como el colorante del color caramelo o el ácido fosfórico que no están colaborando en la pérdida de peso y la alimentación saludable.
  • NO: aceites y mantequilla: deberías evitar el consumo de mantequillas y margarinas que contienen grasas trans. Todos estos productos se asocian a enfermedades como la obesidad y problemas de corazón. No obstante, existen aceites como el de canola, oliva y de semillas de uva, que son más beneficiosos para nuestra salud.
  • NO: lácteos ricos en grasas: la leche entera, el queso y el yogur están repletos de azúcares y grasas innecesarias. Conviene optar por productos desnatados bajos en grasas, leche de almendras, soja o avena. Con los yogures es recomendable elegir marcas con menos de cinco gramos de azúcar por porción, aunque la mejor opción es la de un yogur griego natural con fruta fresca.
  • SÍ: sopas y cremas: este tipo de comidas te saciarán y aumentarán tu calor corporal en los días de frío. No obstante, deberías evitar cremas con alto contenido calórico como la de brócoli o de sopa de almejas. En su lugar, opta por sopas a base de caldo con menos de 150 calorías, tres gramos de grasa y 149 miligramos de sodio por plato.
  • NO: alimentos congelados: evita cualquier alimento congelado que contenga más de 500 calorías, 10 gramos de grasa y más de 500 gramos de sodio por porción. Además, en caso de que consumas este tipo de productos deberías comprobar el tamaño de las porciones.  
  • NO: alcohol: las bebidas alcohólicas con sabor a fruta están llenas de azúcares y calorías que causarán estragos en tu cintura. Es preferible consumir otras bebidas como la cerveza o el vino. Numerosos estudios han demostrado que una o dos copas al día pueden reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas cardiovasculares o de diabetes tipo 2. El vino tinto contiene antioxidantes que se han relacionado directamente con la salud del corazón, mientras que la cerveza contiene proteínas, vitaminas del grupo B y fibra soluble, buenas para nuestro organismo.
  • SÍ: nueces: estos frutos secos están llenos de fibra, proteínas, vitaminas, minerales y antioxidantes que reducen el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. No obstante, debes consumir estos productos sin aceites, lecitina de soja, azúcares o sustancias de relleno añadidos.

Seguro que sabes correr?

  • Cabeza: La forma de llevar la cabeza es una de las claves que determinará tu eficiencia como corredor. Deja que la mirada te guíe, mira al frente de forma natural, no te mires los pies, esto enderezará tu cuello y espalda. No permitas que tu barbilla sobresalga hacia delante.

  • Hombros: Juegan un importante papel para mantener el torso relajado, crucial para mantener una postura eficiente. Debes llevar los hombros bajos y relajados, evitando las tensiones de llevarlos altos. Según te cansas pueden elevarse hacia tus orejas, si esto te ocurre agítalos para soltar la tensión. Evita que los hombros vayan de lado a lado con cada zancada, deben permanecer horizontales.

  • Brazos: Se corre con las piernas, sí, pero los brazos acompañan y equilibran la zancada de forma crucial además de ayudar en la propulsión. Mantén las manos semicerradas, con los dedos casi tocando las palmas. Los brazos deben ir de adelante a atrás, no a través de tu pecho hacia los lados, y con los codos flexionados a 90º. Si notas que las manos se te van cerrando o los antebrazos se tensan lleva las palmas hacia abajo y agita las manos unos segundos.

  • Torso: Si llevas bien colocados la cabeza y los brazos es difícil que tu torso se descoloque. Has de llevarlo erguido para mejorar la eficiencia de la respiración al máximo.

  • Caderas: Son tu centro de gravedad. Tienes que evitar que tu pelvis vaya girada hacia delante o hacia atrás porque descolocará la postura del torso. Imagínate que tu pelvis es un tazón lleno de bolas y piensa que tienes que mantener las bolas en su sitio evitando que la cadera oscile de más.

  • Piernas: No has de exagerar la elevación de las rodillas salvo que sean un sprinter. Elevarlas mucho es desperdiciar energía. Tienes que levantarlas lo justo para que no rocen los pies y mantener una zancada corta y rápida. Tu pie nunca tiene que apoyar por delante de la vertical que forma la rodilla, si así fuera estarías haciendo una zancada demasiado larga.

  • Pies: Tienes que empujar el suelo con fuerza. Con cada paso tus pies deben golpear el terreno durante poco tiempo, aterrizando entre el talón y el mediopié. Mantén el tobillo flexionado a medida que tu pie se apoya en el suelo para crear más fuerza de impulsión. Has de sentir que la musculatura de los gemelos te está propulsando con cada paso. Fíjate en que tus pies hagan el mínimo ruido posible al hacer al apoyo. Un buen corredor es silencioso.

diumenge, 20 d’abril del 2014

¿Para qué sirve hacer series?

El entrenamiento de un corredor no se debe basar solamente en carrera continua convencional. Si tu entrenamiento no varía, llegarás a un momento en el que te estancarás y no podrás mejorar, aunque lo intentes reiteradas veces saliendo a correr repitiendo los mismos rodajes largos y haciendo el mismo recorrido, a la misma intensidad, distancia y tiempo. Un apartado dentro de tu planificación tiene que estar dedicado al entrenamiento por series.
El entrenamiento fraccionado se divide en dos tipos: por series y por intervalos. En este artículo vamos a dedicarnos a hablar de la primera parte: qué son las series y para qué sirven.
El entrenamiento por series sigue la siguiente pauta: correr, descansar y volver a correr. Las series sirven para entrenar tu potencia aeróbica (capacidad de rendir al máximodurante el mayor tiempo posible), con este tipo de entrenamiento mejorarás tu capacidad para utilizar mayor cantidad de oxígeno, obtendrás mayor tolerancia de los niveles de lactato porque tu organismo se acostumbrará a reciclarlo y, de esta forma, alejarás la zona de tu umbral anaeróbico, habituando a tu cuerpo a responder frente a las diferentes demandas que luego se manifestarán durante la competición. En definitiva, aplicando este tipo de entrenamiento a tu rutina, mejorarás de forma rápida y evidente.
El tipo de serie variará según la distancia para la que estés entrenando y según el objetivo que tengas propuesto. La distancia de una serie puede variar entre los 50 metros y los 5 kilómetros, siendo menor el tiempo de descanso en series cortas (por ejemplo, descansos de 45 segundos entre series de 400 metros) y mayor en series largas (por ejemplo, descansos de 2 minutos entre series de 1 kilómetro).
Por otra parte, una forma muy efectiva de controlar los descansos es a través de tu frecuencia cardíaca, de forma que cuando termines de realizar una serie y cuando tus pulsaciones se sitúen entre 122-130 lpm, será el momento idóneo para volver a realizar la siguiente.

¿CUÁNTAS SERIES?

Dependiendo de la distancia a recorrer. Si haces series cortas, entre 4 y 12 serían más que suficientes, y si son largas (más de 1 kilómetro) de 2 a 5 series.
Todo esto teniendo en cuenta que siempre habrá una variabilidad, combinando el tipo y número de series de forma distinta cada semana.

¿CUÁNTAS VECES ENTRENAR SERIES A LA SEMANA?

Si tu objetivo es mejorar tus marcas personales, sería suficiente desarrollar el entrenamiento de series un solo día a la semana. Preferiblemente, el día después del día de descanso para ir con plenas energías y con tu musculatura recuperada. De esta manera el efecto del entrenamiento será superior porque habrás trabajado con mayor rendimiento.
Por último, un consejo. Si estás comenzando a introducir series en tus rutinas, te recomendamos que encuentres un ritmo adecuado en el que te sientas cómodo. Durante las posteriores sesiones de entrenamiento por series tu ritmo se incrementará de forma progresiva, así que sé paciente y no te obsesiones con la velocidad.

dimecres, 16 d’abril del 2014

Entrenamientos para conocerte y correr mejor

Saber que tienes que decelerar o ganar velocidad mientras estás en plena carrera es una cosa, hacerlo realmente es otra distinta. Con estas rutinas aprenderás a entrenar a tu cuerpo para ajustar tu ritmo ligeramente arriba o ligeramente abajo con facilidad.

AUMENTA EL RITMO

Una vez has cogido un ritmo, puede resultar complicado acelerarlo si estás yendo por debajo de lo previsto. Un par de sesiones te pueden ayudar a acelerar de forma controlada:
  • Ritmo controlado progresivo: corre entre 10 y 12 kilómetros, empezando suave y subiendo el ritmo unos 6”/km menos cada kilómetro, hasta acabar a tu ritmo de competición de 10K.
  • Final veloz: haz series de 600 metros comenzando por 400 metros a un ritmo cómodo y acabando con 200 metros a tu ritmo de 1500. Repite entre 3 y 5 veces con 3′ de recuperación entre las series.

CONOCE TUS SENSACIONES

La única manera de aprender a llevar el ritmo que quieres es corriendo una distancia específica a un ritmo específico y memorizando las sensaciones que tienes a cada velocidad.
Con esas sensaciones puedes extrapolar los ritmos adecuados a cada distancia. Con la sesión que te proponemos asimilarás la sensación de la velocidad de los 10K, por medio de muchas repeticiones cortas, por ejemplo: utiliza una distancia de 400 metros, haz hasta 16 repeticiones de 400 metros al ritmo de carrera de 10K recuperando 30” tras cada una. El entrenamiento acaba cuando bajas el ritmo más de dos segundos sobre tu ritmo de competición de 10K.

CONTROLA TU RITMO

A menudo tendrás que hacer un esfuerzo especial para dominar tu ritmo y controlarlo antes de que él te controle a ti. Con estos dos entrenamientos podrás aprender a comprobar cómo va tu ritmo para poder hacer los ajustes pertinentes:
  • Fuerte – suave: haz una serie de 400 metros a tu ritmo de carrera de 10K, seguida de otro 400 pero diez segundos más lento. Repite tres veces más esta sucesión de 400 + 400 para completar, en total, 3200 metros.
  • 1200: corre un 400 a tu ritmo de 5K, el siguiente entre 5 y 7 segundos más lento y el último de nuevo a tu ritmo de 5K. Repite dos o tres veces, recuperando 3 minutos entre series.

CONOCE TU RENDIMIENTO A TRAVÉS DE TUS ZANCADAS Y RESPIRACIÓN

En las pistas te puedes fijar recorridos y distancias para conocer el rendimiento de tu organismo de forma sencilla. Uno de los parámetros más significativos es el corazón, la mayoría de corredores hacen coincidir inspiraciones y expiraciones con zancadas. Por ejemplo:
  • Si das 3 – 4 zancadas con cada inhalación y lo mismo con cada exhalación estás yendo muy lento. Es un buen ritmo para calentar pero no para correr.
  • Un ritmo de carrera de dos zancadas por cada toma de expulsión de aire indica, normalmente, un buen ritmo para carreras largas y rodajes largos.
  • Cuando das dos zancadas con la inhalación y expulsas coincidiendo con una sola zancada, vas a un ritmo un poco lento para una carrera de 10K o para un entrenamiento de rodaje controlado.
  • Por último, una zancada con la inspiración y otra zancada con la expiración significa que vas muy fuerte. Sólo con la línea de meta a la vista o en momentos puntuales es cuando debes adoptar este ritmo intenso.

FRECUENCIA Y AMPLITUD DE ZANCADA

La frecuencia de zancada es el factor que tiene más influencia en la velocidad. A medida que te fatigas, tus piernas se enlentecen antes de que se acorte tu longitud de zancada.
Trabajar una buena zancada corta es clave para salir de ese estancamiento al que llegan muchos corredores. Trata de no bajar de 160 pasos por minuto. Cuentas las que das en 15 segundos y multiplica por 4 para conocer tu cadencia.

Símptomas, causas y pequeños trucos para detectar el SOBREENTRENAMIENTO

Es más habitual de lo que pensamos que alguien esté sobreentrenado. Es frecuente, sobre todo que ocurra cuando empezamos a correr -o cualquier otro deporte- o en algún momento de nuestra vida deportiva que queremos avanzar demasiado deprisa para nuestro cuerpo.
El sobreentrenamiento se produce al no descansar bien aunque pienses que sí, de manera que quieres abarcar más entrenamientos en un lapso de tiempo en el que el cuerpo no es capaz de asimilar.

¿CÓMO DETECTAR EL SOBREENTRENAMIENTO?

El sobreentrenamiento se manifiesta con cansancio constante y fatiga muscular y si no lo detectamos y lo paramos es posible que derive en una lesión. Si te sientes así y sospechas que puedes estar sobreentrenando hay pequeños trucos para detectarlo rápidamente.

TRUCO NÚMERO 1

Siéntate en un sofá silla y tómate las pulsaciones. Levántate rápidamente sin dejar de tomárte las pulsaciones. ¿Han subido en más de veinte? Si es así es muy probable que estéssobreentrenando, quítate algún entrenamiento de la semana, añade más descansos o no te cargues tanto los entrenamientos, que te sean más llevaderos, con menos esfuerzo.

TRUCO NÚMERO 2

Este es mucho más fiable pero necesitamos llevar un seguimiento, un archivo o historial, de las pulsaciones que tienes en reposo. Cada día anótalas nada más despertarte, ni salgas de la cama. Tras esto, si sospechas que puedes estar sobreentrenado no tienes más que tomarte las pulsaciones en reposo también esos días. Si son claramente más altas que el archivo de tus pulsaciones, es que estás sobreentrenado.
Ya lo sabes, para hacer una mejor marca y superarte a ti mismo no necesariamente tienes que entrenar más, recuerda que gran parte del progreso se consigue descansando bien y, por supuesto, evitando el sobreentrenamiento.

dimarts, 15 d’abril del 2014

11 claves para correr con estilo y elegancia


Se puede correr de muchas formas, pero correr de forma armónica no sólo es una cuestión estética. Correr con estilo significa que se tiene la técnica correcta que permite ganar en eficiencia energética y biomecánica, ayudándote a prevenir lesiones.
Como verás, la técnica de carrera es vital para ser un mejor corredor, por esa razón, sigue las siguientes directrices y mejorarás tu estilo:

MIRADA HACIA DELANTE

La mirada siempre hacia delante, nunca hacia abajo. No te mires los pies, mantén una mirada horizontal, esta posición te ayudará a mantener la cabeza recta.

CUERPO ADELANTADO

Lleva el cuerpo adelantado, como si fueras a caerte hacia delante, pero no te curves en la cintura sino en la cadera, mostrando cierta inclinación hacia delante.

CONTACTA DEBAJO DE LA PROYECCIÓN VERTICAL

Tus pies deben tomar contacto con el suelo por debajo de la proyección vertical de tu cuerpo, no por delante. Una zancada demasiado larga supone un brazo de palanca de tu pierna escaso, mientras que un apoyo próximo al cuerpo es una señal de potencia y buen equilibrio.

MANTÉN FLEXIONADAS TUS RODILLAS

Corriendo, tu estatura es de entre cinco y ocho centímetros menor a la que tienes erguido (por la inclinación adelante). Tu cuerpo dibuja una “S” leve, con la espalda recta, la mirada alta y tus rodillas flexionadas en todo momento.

MUEVE BIEN TUS BRAZOS

El movimiento de brazos es fundamental. Los codos se deben mantener a 90º y las manos no deben sobrepasar la altura del pecho por arriba ni de la cintura por abajo.

RELAJA TUS MANOS

Las manos tienen que ir muy relajadas, con los dedos flexionados rozando las palmas, ni extendidas ni forzadamente plegados, como si llevaras un papel arrugado en el hueco pero sin aplastarlo. Si llevas el puño cerrado con fuerza, estarás desperdiciando energías.

APOYA LOS METATARSOS

El contacto inicial debe hacerse con la zona del metatarso mejor que con los talones. De esta forma, estarás ganando en capacidad de amortiguación al contar con la articulación del tobillo como elemento extra para frenar el impacto.

TIRA EN LUGAR DE EMPUJAR

Casi todos los corredores, tras el impacto del pie sobre el suelo, tienden a empujar con los dedos hacia atrás, sin embargo lo correcto es tirar del talón hacia los glúteos contrayendo los isquiotibiales. Piensa que tus piernas son como una goma elástica que se dirige hacia arriba a toda velocidad tras los apoyos.

ARRIBA LOS PIES

Los pies se dirigen hacia los glúteos tras el apoyo, pero no de forma forzada. Levántalos rápido, apenas un par de centímetros del suelo, y la velocidad que lleves hará el resto. Cuanto más rápido corras, más rápido subirán.

DESPLÁZATE POR INERCIA

Un vez que tu pierna se está elevando tras la impulsión, no la lances, estás prácticamente volando y desplazándote con la inercia hacia delante. El pie se moverá dibujando una trayectoria natural y caerá sin precisar de más actividad muscular.

CADENCIA

Corre con pulsómetro y encuentra una cadencia adecuada. Un corredor popular suele tener entre 160 y 170 pasos por minuto, aunque la creencia generalizada dice que lo ideal son 180, lo que equivale a un movimiento de piernas más rápido. Aumenta esta velocidad de piernas a medida que aumenta tu forma física cada vez que quieras acelerar. Recuerda que, cuanto más tiempo pasen los pies en contacto con el suelo, más inercia perderás.